Las preocupaciones por el ruido en el espacio de trabajo no son nada nuevo. Los compañeros de trabajo que no paran de hablar, el ruido de teclados y los pitidos de los aparatos electrónicos llevan mucho tiempo entorpeciendo la concentración. Sin embargo, en los últimos años, los problemas acústicos se han agudizado especialmente. Nuestro estudio global «Evolving Workplace» reveló que el ruido es el principal reto al que se enfrentan las organizaciones.
Este problema se ve agravado por varios cambios a nivel macroeconómico. Las políticas de trabajo híbrido se están estabilizando, lo que hace que cada vez más personas acudan a la oficina con mayor frecuencia. Al mismo tiempo, la superficie dedicada a inmuebles se está reduciendo y la densidad de trabajadores está aumentando. En conjunto, estos cambios —junto con el auge de las videollamadas y la evolución de los hábitos laborales— hacen que la planificación acústica resulte cada vez más compleja.
Aunque el objetivo principal de la oficina es fomentar la colaboración y la interacción, los empleados siguen necesitando disponer de espacios tranquilos y propicios para la concentración a lo largo de la jornada. Esta doble necesidad de interacción y concentración pone de relieve la importancia de diseñar entornos que se adapten para facilitar ambas cosas.
Fuentes emergentes de ruido en el espacio de trabajo
Varias nuevas fuentes de ruido están alterando el espacio de trabajo actual.
- Adyacencias:
En muchas oficinas modernas, los espacios se sitúan a lo largo de un espectro que va desde zonas de colaboración y dinamismo hasta áreas de concentración profunda, con espacios para la interacción en pequeños grupos situados en algún punto intermedio. Es importante tener en cuenta la proximidad y la disposición de los espacios para lograr un equilibrio acústico.
Como es lógico, los espacios colaborativos en grupo suelen ser los más animados desde el punto de vista auditivo, llenos de los sonidos de las sesiones de lluvia de ideas y los debates espontáneos. Surgen problemas cuando las oficinas sitúan zonas tranquilas y ruidosas una junto a otra sin aplicar un diseño de acústica. Esto puede generar, sin quererlo, tensiones entre los trabajadores que se dedican a actividades muy diferentes. Los entornos ruidosos pueden suponer una gran carga para los trabajadores, lo que puede provocar consecuencias como estrés, pérdida de productividad e incomodidad.
- Reducción de la superficie de las oficinas + Mayor número de personas en la oficina
Nuestro estudio ha revelado otras dos tendencias que contribuyen al ruido en el espacio de trabajo: la reducción de la superficie de las oficinas y el aumento de la densidad de trabajadores. A medida que las organizaciones reducen su superficie y, al mismo tiempo, incorporan a más personas a la oficina, el resultado es un aumento lógico de las conversaciones molestas y del ruido ambiental.
Para los encuestados que señalaron tanto una reducción del espacio inmobiliario como un aumento de la densidad, la acústica se reveló como un reto significativamente mayor que para aquellos que no lo hicieron. Este hallazgo refuerza la idea de que concentrar a más personas en espacios más reducidos agrava los problemas de ruido.
- Videollamadas
El auge del trabajo híbrido ha traído consigo un aumento de las videollamadas. Aunque esta tecnología resulta inestimable para salvar las distancias entre los participantes remotos y los que se encuentran en la oficina, introduce un nuevo formato que da lugar a conversaciones con ruido y a una mayor complejidad en la Acústica.
El objetivo no es eliminar el ruido por completo —ya que ello podría dar lugar a un entorno sin vida y desmotivador—, sino aplicar los principios y soluciones de Acústica cuando sea necesario.