La privacidad y la concentración son aspectos primordiales en el espacio de trabajo. Los empleados deben poder escuchar lo que necesiten, pero protegiendo al mismo tiempo las conversaciones confidenciales. El ruido y la falta de privacidad son unos de los problemas más comunes en el espacio de trabajo. En este artículo, exploraremos estrategias para gestionar la acústica en la oficina. Estas estrategias pretenden encontrar un equilibrio que satisfaga las necesidades de privacidad.
Análisis del sonido
El sonido es la vibración que genera una onda acústica al desplazarse por un espacio —en el espacio y alrededor, y a través de los objetos—. En el espacio de trabajo, el sonido afecta a nuestra productividad y nuestro bienestar. Así pues, es importante tener los niveles y los tipos de sonido óptimos para los distintos espacios en todo momento. Para comenzar con el diseño y optimizar la acústica en el espacio de trabajo, primero debemos comprender el concepto de los decibelios (dB), la medida clave de la intensidad del sonido.
Los decibelios no son exactamente lo mismo que el volumen que indica un reproductor de música. Conforme la medida en decibelios se incrementa, el impacto del sonido aumenta exponencialmente. Es decir, la percepción que tiene el oyente de un sonido se multiplica a medida que el sonido es más alto. Cada incremento de 3 dB duplica el impacto de un sonido. Así pues, un sonido de 70 dB es aproximadamente 100 veces más potente que uno de 50 dB.