¿Cuál es la finalidad de un espacio de trabajo? En última instancia, es el entorno lo que ayuda a que las personas lleven a cabo su trabajo. En el fondo, todos queremos hacerlo lo mejor posible y conseguir el éxito. Proporcionar una experiencia en el espacio de trabajo que alimente este deseo es la mejor forma de implicar a los empleados.
Nuestra forma de trabajar se ha hecho menos rutinaria y las tareas que tenemos que realizar cada día se han diversificado. Los entornos laborales tienen que ofrecer una combinación de espacios optimizados para diversos tipos de trabajo. Con una tendencia que apuesta cada vez más por los puestos de uso libre, solo el 40 % de los empleados mantiene que utiliza puestos de trabajo asignados. Esta cifra continúa disminuyendo año tras año, lo que indica que cada vez más trabajo se lleva a cabo en otros espacios.
Crear espacios para estilos de trabajo diversos
Un estudio de Leesman pone de manifiesto que los empleados afirman tener una experiencia excelente en entornos laborales con mesas de uso libre y una mayor variedad de espacios de trabajo —más que en un entorno laboral con mesas asignadas—.
¿Cómo abordamos el diseño del espacio de trabajo teniendo esto en mente? El primer paso es determinar qué hace un trabajador a lo largo de la jornada. A partir de ahí, debemos adaptar el espacio a las actividades que requieren apoyo y crear espacios acordes a estas actividades y la cantidad de tiempo que se dedica a cada una de ellas.
En general, se trata de crear un espacio que proporcione soporte a la experiencia de trabajo completa de cada uno de los empleados y de los equipos.

