15/11/2024 • Lectura de 12 minutos

Leave it be: la alegría de Michele de Lucchi

Una tarde con un maestro del diseño

por Alex Przybyla

Michele de Lucchi, uno de los miembros fundadores del movimiento del grupo Memphis, no necesita presentación. Su trabajo como diseñador, artista y profesor ha inspirado a innumerables personas en todo el mundo. Hay que decir que apenas fue necesario editar nada de su entrevista. Como encargado de las entrevistas, mi objetivo es reducir las charlas estimulantes a sus ideas principales; mi meta consiste en ofrecer al lector las joyas más brillantes de entre todas las joyas. Sin embargo, en esta entrevista, estaría haciendo un flaco favor al lector al eliminar cualquier comentario de Michele.

Espero que sus palabras os resulten tan inspiradoras como nos lo parecieron a nosotros.

A continuación, proporcionamos la transcripción traducida de una conversación que tuvo lugar en Milán en abril de 2024 entre Michele y Victor Bourdariat, de Haworth (Victor fue uno de los alumnos de Michele en el Politécnico de Milán hace 20 años).

Victor Bourdariat: Buenos días. Michele de Lucchi, muchas gracias por recibirnos en su estudio. Es un honor poder hablar contigo. Queríamos comenzar con una primera cuestión. Intentemos encontrar la manera de describir tu enfoque de diseño y tu concepto de trabajo.

Michele de Lucchi: Me gusta jugar. Siempre estoy bromeando. Nunca digo la verdad, pero, cuando miento, las mentiras son tan exageradas e increíbles que todo el mundo se da cuenta de inmediato.

Creo que de eso se trata en cierto modo también el diseño. Cuando en el diseño se hace siempre lo mismo o se aplican las mismas reglas, no se está diseñando, se está aplicando.

Diseñar implica buscar. En el diseño siempre se intenta ir un poco más allá, se intenta siempre romper hábitos y convenciones, llegar donde nadie ha llegado antes.

Hoy en día, es muy importante cambiar. Es de vital importancia ver y comprender la naturaleza del cambio; entender por qué tenemos que cambiar. Tenemos que evolucionar con gran rapidez. Nos encontramos en un momento en el que las cosas tienen que evolucionar rápidamente. No sabemos nada. No tenemos ni idea de nada. El gran problema es que no sabemos cómo hacerlo. Nos enfrentamos a muchos problemas —desde guerras hasta la agresividad de las personas, pasando por la crisis climática, las crisis sociales y la desigualdad económica—. Hay muchos problemas, pero lo único que sabemos es que tenemos que cambiar, porque seguir así no tiene sentido. Es una equivocación.

¿Y cómo podemos cambiar? Ese es el diseño más importante que estamos llevando a cabo.

Tras decir esto, Michele coge un bloque de madera. El ángulo de la cámara hace que el bloque le tape la mayor parte del rostro, casi ocultando la pequeña y silenciosa sonrisa de Michele de Lucchi. Hay tres palabras grabadas en la madera: LEAVE IT BE.

After saying this, Michele holds up a wooden block. The camera angle makes the block cover most of his face, almost obscuring De Lucchi’s small, quiet smile. Three words are etched into the wood: LEAVE IT BE.

MDL: “Déjalo como está”. Esto no significa que no se atienda a lo que está pasando. Más bien se refiere a saber cómo vernos a nosotros mismos desde fuera, saber cómo analizarnos a nosotros mismos desde fuera, cómo interpretarnos a nosotros mismos desde fuera. Y eso es una gran cualidad que tenemos los seres humanos. Nos podemos ver a nosotros mismos desde fuera. Nos podemos imaginar a nosotros mismos cuando caminamos, cuando dormimos —bueno, cuando dormimos no— cuando comemos, cuando hablamos, cuando trabajamos… Nos observamos unos a otros todo el tiempo. También nos juzgamos a nosotros mismos a veces, pero normalmente nos vemos como actores que se mueven. Interpretamos la idea de nosotros mismos. Siempre nos miramos a nosotros mismos,

pero algo que nunca hacemos es mirarnos a nosotros mismos en el contexto en el que actuamos. Y ese es el gran paso que tenemos que dar los seres humanos, como humanidad, como persona, cada uno de nosotros. Aprender a vernos a nosotros mismos desde fuera, analizando el contexto en el que nos encontramos, la situación; analizando el escenario en el que actuamos.

Esto es muy importante, especialmente para poder entender nuestra relación con los demás, con otras personas; para poder entender nuestra relación con la naturaleza; para poder entender nuestra relación con la ciudad, el campo, el cielo azul o la lluvia que va a caer.

 

VB: Volviendo un poco atrás a esta idea que has mencionado antes sobre jugar y mentir, me ha hecho pensar en el trabajo de Enzo Mari de cierta época. Ese enfoque que has sacado a relucir, ¿cómo lo ves reflejado en el estudio y en el trabajo del estudio?

MDL: Jugar es fundamental. Uno sabe lo que sabe. Han realizado pruebas científicas —científicos de los que, cuando dicen algo, es verdad— para ver quién es más creativo. Realizaron además comparativas entre personas con un coeficiente intelectual muy alto y personas con uno normal. ¿Y sabe quiénes son los más creativos? Los que pueden jugar,

porque la creatividad proviene del juego. La creatividad no proviene de la inteligencia. Las personas inteligentes, demasiado inteligentes, colocan cada elemento seguido de otro y no piensan en absoluto en desviarse y probar otro método distinto. ¿Por qué? Porque es incorrecto.

En cambio, quienes juegan, siempre se desvían del camino habitual y buscan otra cosa. Esa búsqueda de otra cosa es jugar, y lo que nos une en este caso es precisamente esta idea: que tenemos que ser creativos.

Lo que nos falta hoy en día son ideas. Carecemos de ideas. Siempre hacemos todo con el mismo sistema ya consolidado. Creamos un sistema, fabricamos una silla y la vendemos. Si nos va bien, lo mantenemos. Si no nos va bien, lo descartamos. Todo se basa en seguir lo que siempre hemos hecho sin salirnos de la pauta ni un momento.

Y lo que intentamos hacer ahora precisamente es diseñar esto. Nuestro proyecto actual es un proyecto de cambio de mentalidad: encontrar una nueva forma de hacer las cosas; una nueva forma de vida; una nueva forma de pensar que nos inste a consumir de un modo distinto,

porque nunca superaremos el consumismo. Como seres humanos, siempre nos inclinamos a buscar algo mejor. Siempre buscaremos lo mejor, afortunadamente. Así pues, tenemos que intentar consumir de una forma mejor y más inteligente. El cambio está en nuestra mente.

Hay un psicoterapeuta, un psicólogo americano, que dijo que el mayor invento de nuestra era es haber descubierto que podemos cambiar la realidad cambiando nuestra mentalidad; cambiando nuestros métodos. Para un psicoterapeuta está claro, porque trata a personas que tienen problemas con relaciones, problemas con cómo ven el mundo, problemas con ellos mismos…

y cuando una persona enferma se cura, ve todo de un modo distinto. Pero no es que vea todo de un modo distinto; es que todo es distinto. Porque la realidad, la más importante, es la que está aquí.

Michele sonríe y se señala a la cabeza, y luego añade:

Y aquí.

Coge el bloque de madera y lo sostiene de nuevo: LEAVE IT BE. 

Michele smiles and points to his head, then adds:
And here.

He picks up the wooden block and holds it up again: LEAVE IT BE. 

VB: Sí. De hecho, acabas de responder a mi siguiente pregunta, porque está relacionada con lo que has dicho. Lo que quería saber es lo que piensas sobre la profusión de objetos nuevos, mobiliario nuevo en el mercado, si lo ves como una locura creativa o si es poco saludable, como un trasiego interminable de novedades sin a lo mejor preguntarnos si tiene sentido siquiera.

Michele sonríe y asiente con la cabeza.

MDL: Sí, pero todo eso está bien. Está muy bien. Pero siempre se ha hecho, por el simple hecho de que siempre se ha hecho. Los objetos son útiles si tienen un significado, y si no tienen ninguno, carecen de utilidad.

Así pues, nuestro problema es dotar los objetos de un significado, y dotar de significado los objetos significa precisamente tener algo en mente que comunicar. Si no se tiene nada que comunicar, no hay una necesidad de crear los objetos. No son necesarios. No los necesitamos.

Sin embargo, si tenemos una idea, algo en mente que distribuir por todo el mundo, y es algo valioso, algo que otros entienden, algo que otros aprecian, y es algo que hace la vida más fácil a todos, pues fantástico. 

VB: Sí. En cuanto a tu formación académica y analizando todo el trabajo que has llevado a cabo, ya sea en el campo de la arquitectura o en el del diseño, ¿cómo te sientes? Tengo alma de arquitecto y de diseñador, las dos cosas. ¿Y cómo está esto relacionado con tu actividad? ¿Ves el diseño como parte de la arquitectura, o para ti está todo unido y es la misma cosa?

MDL: Es una bonita pregunta, porque es algo que también he padecido. Siempre pensaba, mamma mia!, me estoy haciendo viejo y aún no he decidido qué quiero hacer cuando sea mayor. Todavía no he decidido si quiero ser diseñador, arquitecto, pintor, fotógrafo o escritor. Aún no lo he decidido.

Y ahora, cuando ya es tarde, me he dado cuenta de que es bonito que sea así. Es bonito no ser nada, ninguna de esas profesiones, sino todas ellas juntas. Es bonito reunir el conocimiento, las habilidades y la experiencia de un arquitecto, un diseñador, un pintor, un escultor y un pensador.

Si analizamos el trabajo que tenemos que realizar actualmente, todos nosotros, no se basa en la especialización, sino en unir especializaciones. El conocimiento ya no es algo de unos pocos. El conocimiento es para todos. Lo importante es comprender cómo conocer y qué hacer con ese conocimiento.

 

VB: Entonces, en tu carrera profesional, ¿cuál sería el momento, en tu opinión, que fue más importante o el momento clave que cambió las bases de tu trayectoria profesional? ¿Te viene algo a la mente?

MDL: Aún no ha llegado. Estoy esperando a que llegue. Y aquí, aquí viene. Ya llega. Con suerte, llegará pronto o, quizás, con suerte no llegue nunca.

 

VB: En cuanto a esto, tu visión de la arquitectura y el diseño, ¿qué esperas dejar como herencia a otras generaciones? ¿Qué esperas de todo el trabajo que has llevado a cabo?

MDL: Me hicieron abuelo y comencé a escribir libros para niños. Estos libros infantiles no los publico con mi nombre, sino que uso un pseudónimo. El pseudónimo es Uco de Uchi.

Uco de Uchi es arquitecto, pintor, artista y diseñador. Y Uco de Uchi no entiende de nada, pero tiene una gran sensibilidad y capacidad para ver y comprender cómo inventar algo para los demás. ¿Cómo se consigue que algo sea útil para los demás y no solo para uno mismo?

Me gustaría realmente abandonar esta idea de que el papel de un arquitecto, el papel de un diseñador y el papel de una persona creativa es siempre buscar una solución o una idea para que nos sintamos mejor, y también un poco más felices.

 

VB: Y, si analizamos un poco el mundo del diseño actual, ¿hay algún pensamiento, algunas escuelas de pensamiento con las que no estés de acuerdo, que te saquen de quicio, que te empujen a hacer aún más para, digamos, luchar contra algo que no te parece bien en términos de diseño?

MDL: Todo el diseño y la arquitectura pesimistas. Si fuese el presidente de la República, de todo el mundo, crearía una ley que dijese: “Prohibido ser pesimista”. Con pesimismo, no se puede hacer nada. Con pesimismo, no hacemos frente a los problemas, ya que nos cerramos. Solo vemos cosas desagradables, tristeza y soledad. El pesimismo es la cosa más seria que existe.

Especialmente hoy en día, con todos los problemas que tenemos, incluidas las guerras recientes, y las guerras que se esperan y aún no se han desatado. Esto ya nos lleva hacia el pesimismo. Y significa no hacer nada. 

Leyenda: Victor Bourdariat y Michele de Lucchi

VB: La otra cuestión es que me doy cuenta de que han pasado ya 20 años desde que empezaste con la docencia. De hecho, tuve la oportunidad de formar parte de tu curso con Andrea Branzi en el Politécnico de Milán y me gustaría entender qué te hizo interesarte tanto por la enseñanza, qué buscas conseguir con ello y qué mensajes te gustaría trasladar a los jóvenes diseñadores y los profesionales del futuro, como profesor.

MDL: Sí. Tengo que decir que yo no quería ser profesor, porque no me parecía que fuese útil para mí. Me parecía una pérdida de tiempo. Al final, estoy muy contento de haber abrazado la enseñanza y de haber enseñado todos estos años.

Además, me alegra haber enseñado que la arquitectura, el diseño y todas las artes no son un problema de técnicas ni un problema de tecnologías; no se basan simplemente en aplicar fórmulas que hemos aprendido. Se enfrentan al puro problema de quiénes somos, qué queremos y cuáles son nuestras ambiciones, porque la arquitectura, el diseño, todas las artes y todas las disciplinas creativas giran en torno a lo que queremos ser.

Cuando conozco a alumnos que son jóvenes, vitalistas y están llenos de ganas de vivir, aprendo de ellos. Quizás ellos aprendan algo de mí, pero se trata de lo que queremos, de lo que queremos en la vida y de lo que queremos del mundo.

Aquí en el ascensor del estudio, coloqué un cartel en el que escribí: “No le des al cliente lo que pide. Dale lo que nunca soñó que fuese posible”.

Ahí está el quid de la cuestión. Un arquitecto, un diseñador y cualquier protagonista del mundo creativo debe saber cómo ver más allá, más allá de lo que normalmente nos gustaría tener, porque lo que queremos tener hoy en día, con la mentalidad actual, ya no funciona.

 

VB: Cuando viniste al Politécnico por primera vez, hiciste una observación que me impactó profundamente y me gustaría saber si has cambiado de idea o no. Lo primero que dijiste cuando entraste en clase es que el diseño no tiene nada que ver con Italia. Y empezaste a explicarlo. Quería saber si sigue teniendo relevancia o si has cambiado un poco de idea.

MDL: Sí, por supuesto, es muy cierto. Es completamente cierto. En el sentido de que Italia es solo un país, un cúmulo de circunstancias, donde nos gusta vivir bien. Y el proyecto más bonito, el proyecto más bonito para quien quiera considerarse creativo es aprender el arte de vivir.

Y ese es el mayor arte que existe. El más grande. En Italia, por algún motivo, nos gusta vivir bien, nos gusta comer bien y nos gusta estar bien. Nos gusta el sol, nos gusta la belleza de Italia, los bosques, la naturaleza, las ciudades costeras, el mar…

El secreto es este: lo que podemos vender es una idea bella de la vida.

 

VB: Sí, estoy de acuerdo con esa observación.
MDL: Como técnicos, somos un desastre. Como organizadores, somos un desastre. Sin embargo, en lo que se refiere a estar bien, sabemos perfectamente cómo se hace.

VB: Tienen la belleza.
MDL: Ah, sí, alguna. Puede ser.

VB: Michele de Lucchi, muchas gracias por esta entrevista. Es un placer enorme para mí y un honor haber hablado contigo.
MDL: Estoy muy contento de verte de nuevo después de 20 años.

VB: ¡Han pasado 20 años! Muchas gracias.

Al terminar la entrevista, Michele sostiene una vez más el bloque de madera.

LEAVE IT BE. 

Más información de AMDL CIRCLE

Echa un vistazo a la charla reciente con Davide Angeli (director general adjunto de AMDL CIRCLE) y Sebastian Herkner de Haworth Warehouse Experience en Colonia.

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