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Después de los primeros 9 meses de mi bebé, puedo asegurar que la experiencia de ser madre te transforma y cambia tu visión de la vida y del trabajo. Si bien el debate en torno a la igualdad de género suele poner el acento en la necesidad de que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades, es importante reconocer que las madres se enfrentan a ciertos desafíos que son únicos y que exigen soluciones por parte de las empresas. Las mamás hacen malabarismos con las tareas cotidianas bajo presión por no disminuir su rendimiento en la empresa, lo que las convierte en candidatas al síndrome de agotamiento.
En Alemania, por ejemplo, existe una gran diferencia entre el número de mujeres con hijos que trabajan a tiempo parcial (o que no trabajan) y el número de hombres con hijos en la misma situación. Esta disparidad pone de manifiesto la necesidad de adoptar medidas más inclusivas en el espacio de trabajo que ayuden a las mujeres que acaban de ser madres a reincorporarse después de su baja por maternidad. Si eres padre y trabajas a tiempo parcial para conciliar el cuidado de tu bebé, ¡este artículo también trata de ti!
La importancia del empleo para las nuevas mamás
Un trabajo satisfactorio y los logros profesionales contribuyen en gran medida al bienestar general de las personas. Las mujeres que acaban de ser madres no son ninguna excepción y también necesitan sentirse realizadas y económicamente independientes gracias a sus carreras profesionales.
Las mujeres atesoran valiosos conocimientos y representan una parte sustancial de la mano de obra, con la consiguiente aportación a la economía. Por ello, crear entornos de trabajo inclusivos para las nuevas madres no debe considerarse un beneficio individual, sino un beneficio social a gran escala.
Si queremos unos espacios de trabajo más inclusivos para las mamás, debemos abordarlos desde varios aspectos fundamentales: el espacio, la cultura, la tecnología y las personas.