03/09/2024 • Lectura de 4 minutos

Diseño de espacios de trabajo inclusivos: Apoyo a la neurodivergencia

Creación de espacios de trabajo donde todas las personas se sientan integradas

por Kristin Reddick

Crear un espacio de trabajo que garantice que todo el mundo pueda desarrollarse y trabajar es esencial. Para ello hay que apoyar a los empleados neurodivergentes. Aunque los comportamientos y las funciones cognitivas de este colectivo pueden ser distintos de los de las personas neurotípicas, pueden ser algunos de los empleados más creativos y productivos de la plantilla de una empresa.

Efectos de las sensibilidades del procesamiento sensorial 

Son muchos los factores que pueden influir en cómo un espacio afecta a una persona. Trabajar en la oficina puede resultar a veces complicado para la mayoría de las personas, pero puede ser especialmente difícil para quienes son neurodivergentes o tienen sensibilidades del procesamiento sensorial. Son muchos los posibles activadores sensoriales que están ocultos en el espacio de trabajo y que pueden arruinarle el día rápidamente a una persona sensible. Si uno no se siente apoyado en el espacio de trabajo, esto puede derivar en un enmascaramiento emocional —ocultar o reprimir aspectos de los rasgos o trastornos neurodivergentes para encajar dentro de las normas del espacio de trabajo o la sociedad—. El enmascaramiento —sobre todo si es recurrente— resulta agotador y puede pasar factura en los niveles de energía, las capacidades cognitivas, las emociones y el bienestar general de una persona neurodivergente.

Análisis de los trastornos neurodivergentes

Las personas neurodivergentes pueden comportarse, pensar y aprender de un modo distinto a quienes son neurotípicos. Las investigaciones sugieren que del 15 al 20 % de la población mundial muestra alguna forma de neurodiversidad. Entre los trastornos de neurodiversidad, se incluyen, entre otros, el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la dislexia, el síndrome de Tourette, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y la ansiedad.

Respuesta a los estímulos sensoriales

Dado que las personas pueden responder a los estímulos externos de diversas maneras, el espacio de trabajo está lleno de circunstancias que pueden generar respuestas negativas. Estas experiencias sensoriales desagradables en el trabajo pueden ser estresantes, y a quienes son neurodivergentes les puede costar especialmente recuperarse de ellas. Nuestra investigación sobre resiliencia global nos ha demostrado que proporcionar a las personas los recursos adecuados en el espacio de trabajo puede contribuir a reducir sus niveles de estrés y mejorar su rendimiento.

Los ocho sistemas sensoriales

Podemos empezar a entender qué recursos debe proporcionar el espacio de trabajo conociendo los ocho sistemas sensoriales de nuestro organismo.

1. Vestibular (equilibrio y movimiento)
Proporciona información sobre dónde se encuentra nuestro cuerpo en el espacio y si nosotros o lo que nos rodea se mueve; nos indica la velocidad y la dirección del movimiento.

2. Proprioceptivo (músculos y articulaciones)
Proporciona información sobre dónde se encuentra una determinada parte del cuerpo y cómo se mueve.

3. Interoceptivo (sensaciones internas del cuerpo)
Proporciona información sobre el estado interno del cuerpo; cómo percibimos y asimilamos lo que ocurre en nuestro interior, y cómo regulamos las respuestas emocionales.

4. Visual (vista)
Proporciona información sobre los objetos y las personas; nos ayuda a definir los límites a medida que avanzamos en el tiempo y el espacio.

5. Auditivo (oído)
Proporciona información sobre los sonidos en el entorno (fuertes o suaves, altos o bajos, y cercanos o lejanos).

6. Táctil (tacto)
Proporciona información sobre las cualidades del entorno y los objetos (tacto, presión, textura, dolor, duro o blando, afilado o romo, y caliente o frío).

7. Olfativo (olfato)
Proporciona información sobre distintos tipos de olores (mohoso, agrio, pútrido, floral o penetrante).

8. Gustativo (gusto)
Proporciona información sobre los distintos tipos de sabor (dulce, agrio, amargo, salado y picante).

Oportunidades en el espacio de trabajo para prestar apoyo sensorial

El espacio de trabajo debe apoyar lo máximo posible a las personas neurodivergentes, además de adaptarse a los requisitos físicos de los trabajadores en sus niveles más fundamentales. En el caso de quienes experimentan sensibilidades en los ocho sistemas sensoriales, responder a estas necesidades puede tener un mayor efecto en comparación con los trabajadores en general.

Aunque los empleados no pueden controlar cada elemento que puede constituir un factor que contribuya a experiencias sensoriales desagradables, pueden implementar pequeños cambios en el diseño del espacio de trabajo y proporcionar diversas opciones para prestar apoyo a las necesidades sensoriales únicas de cada persona. Si se cubren las necesidades físicas de una persona y se evitan los activadores sensoriales perjudiciales, es posible centrarse en responder a sus necesidades emocionales y cognitivas en la experiencia que ofrece el espacio de trabajo.

El elemento clave de cualquiera de las formas que se recomiendan para prestar apoyo ante las sensibilidades del procesamiento sensorial es el control y la diversidad de opciones para el usuario. Como mínimo, el espacio de trabajo debería procurar responder a las necesidades sensoriales y hacer que los empleados se sientan seguros y cuidados. Si los empleados reconocen un activador sensorial, deberían poder encontrar un espacio particular dentro del espacio de trabajo donde se proporcionen las herramientas que necesitan para regularse. Esto puede ocurrir en su puesto de trabajo o en otros distintos espacios del edificio.

Más información sobre nuestro futuro neurodiverso

Haworth colaboró con estudiantes de la Universidad de las Artes de Chelsea para concebir los espacios de trabajo neurodiversos del futuro. Sus ideas te inspirarán, sorprenderán y maravillarán.

Más allá del espacio de trabajo físico

Además del espacio de trabajo físico, se puede avanzar mucho también atendiendo los siguientes aspectos:

  • Concienciación general
  • Formación para todos los empleados
  • Horarios de trabajo flexibles
  • Autogestión

Las políticas empresariales en torno a dónde se lleva a cabo el trabajo pueden ayudar a prestar apoyo a las personas con sensibilidades del procesamiento sensorial. Si pasar en la oficina cinco días a la semana tiene como resultado un nivel de estrés indebido generado por activadores sensoriales, una política híbrida que permita trabajar desde casa o en una ubicación alternativa podría ayudar a aliviar el estrés.

Con independencia de las motivaciones de la empresa, todos los pasos que se den para crear espacios de trabajo que presten apoyo a las personas neurodivergentes y a aquellas con sensibilidades del procesamiento sensorial se deben realizar con consideración y delicadeza para asegurarse de que todo el mundo comprenda el objetivo y los adopte. Si las organizaciones se esfuerzan por apoyar a la población neurodiversa, todos disfrutaremos de una mejor experiencia laboral, ya que se habrá creado un espacio de trabajo que responda a necesidades y actividades distintas.

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