La inclusión comienza por la directiva
Las iniciativas en favor de la inclusión dependen del apoyo de todos los niveles de una organización. Maciej Mikołajczyk es miembro de la junta directiva de Mikomax y su relación con la comunidad sorda se remonta hasta sus primeros días en la compañía.
“Mis padres fundaron la empresa en 1991, y unos dos o tres años después, se incorporaron las primeras personas sordas”, nos cuenta Maciej. “En 1993, 1994 y 1995 se sumaron otros empleados. Actualmente, contamos con 34 personas con dificultades auditivas”.
Preguntamos a Maciej sobre su visión sobre el concepto de reestructuración de la sordera, un concepto que ofrece un replanteamiento de la sordera contrario a una “carencia sensorial”, y más bien como una “forma de diversidad cognitiva y sensorial” que aporta grandes beneficios a la sociedad. Maciej está completamente de acuerdo. De hecho, cuenta con pruebas de primera mano.
“En mi caso, mis primeros formadores en la empresa fueron personas sordas”, afirma. “Me incorporé a Mikomax en 1999 y mi primer trabajo consistía en montar contenedores. Fue allí donde trabajé con personas sordas, que fueron las que me explicaron el trabajo en ese puesto”.
Maciej es consciente de la importancia de hacer posible la comunicación. Cuando los equipos están formados por personas que hablan lenguas distintas, facilitar la comunicación es primordial. La empresa confecciona cuidadosamente la comunicación de modo que sea accesible para todos.
“Las personas con discapacidades auditivas necesitan que seamos más sensibles, especialmente en lo que respecta a la comunicación”, nos explica Maciej. “En nuestra compañía, hay muchas personas que se comunican en lengua de signos. Cuando se entabla una comunicación dirigida a las personas sordas, empleamos un vocabulario ligeramente distinto para que lo puedan entender”.
En Mikomax, implicar a la comunidad sorda va más allá de los límites de la fábrica o las salas de exposición. Las iniciativas de inclusión de la empresa han hecho que unos miembros se conviertan en embajadores de otros.
“Las personas sordas ayudan a alumnos de centros de formación profesional para sordos”, afirma Maciej. “Organizamos visitas a la fábrica para ellos. Les enseñamos cómo las personas sordas pueden estar en una planta como la nuestra. De esta manera, también les ofrecemos una idea de en qué dirección pueden desarrollar sus aptitudes”.
¿Qué nos depara el futuro? Maciej cree que la comunidad sorda de Mikomax continuará creciendo.
“Nuestra empresa está creciendo continuamente, también en términos de empleo”, nos cuenta Maciej. “Para las personas sordas también. Además, creo que la tendencia actual se seguirá manteniendo”.