Equilibrio entre estética y funcionalidad
El reto era crear un espacio visualmente atractivo y funcional. ¿La solución? Un diseño que respalda distintos estilos de trabajo—desde tareas individuales hasta colaboración espontánea. Zonas tranquilas, áreas abiertas y escritorios híbridos se ubicaron estratégicamente para fomentar el movimiento, la interacción y la productividad.
La comodidad acústica también fue clave. En una oficina abierta, controlar el sonido es esencial. Se incorporaron cabinas silenciosas, iluminación fonoabsorbente y vegetación para reducir distracciones y crear un ambiente sereno sin perder estilo.